Robin lleva desde 2022 comprometido a fondo con un objetivo concreto. Tras quedar octavo en su primera Transcontinental, descubrió la llamada de las carreras de distancias ultra y decidió que quería participar. No quedó satisfecho con su octavo puesto y decidió volver a intentar hacerse con la victoria. En 2023 volvió a intentarlo, y quedó en segundo lugar; tocaba volver a casa, analizar la situación y prepararse mejor para la siguiente edición.
Este verano, de cara a la TCRNo10, Robin preparó un plan de entrenamiento estricto, como en sus días de deportista profesional, planificó la ruta y se preparó a fondo para el desafío épico que tenía por delante. La ruta parte de Roubaix, Francia, con el último punto de control en Estambul, y recorre todo tipo de terrenos: carreteras llanas, puertos de montaña o atajos sobre tierra. Además, los participantes se enfrentan a todo tipo de condiciones meteorológicas y temperaturas. Para este desafío hay que ir perfectamente preparado, tanto física como mentalmente. Recorrer una distancia así en solitario, sin apoyo externo, con un cronómetro que nunca se detiene, con el objetivo de ser el primero en llegar al último punto de control exige todo lo que puedas dar.