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Mauna Kea es famosa por ser la montaña más alta del mundo y uno de los puertos de montaña más duros del ciclismo. Con un desnivel de 4205 metros en un ascenso continuo de casi 70 km, es un reto que asustaría incluso a los mejores escaladores del World Tour. Acostumbrado a luchar por el título mundial de Iron Man en la isla, Luke McKenzie se tuvo que buscar otro desafío después de una temporada complicada.


Luke McKenzie, ganador de 9 Iron Man y segundo clasificado en el Iron Man de Hawái 2013, estaba deseoso de tomar la salida, pero lleva una temporada plagada de lesiones y no pudo clasificarse, así que decidió buscarse otros retos en la isla.

“Es la undécima vez que vengo a la isla, y la primera vez que no voy a competir; es una sensación extraña, pero al mismo tiempo también me apetece ver la prueba como espectador. Es una oportunidad de aprender de lo que vea para poder aprovechar esos conocimientos en los años venideros.”


“Muchas veces, mientras entrenaba aquí, levantaba la mirada hacia el Mauna Kea y pensaba lo épico que sería ascender un pico tan gigantesco”, explicó Luke con una sonrisa en los labios.


El ascenso

El ascenso a esta cumbre hawaiana es cuatro veces el desnivel del famoso Alpe d’Huez en el Tour de Francia. Incluye un tramo de 7 km sobre tierra cerca de la cumbre, rampas con un 20 % de desnivel, la temperatura en la cima es unos 30 grados inferior a la de la base, y a esa altitud el oxígeno escasea: a nadie sorprende que muchos lo consideren el puerto de montaña más duro del mundo del ciclismo.



Los primeros 2000 metros de ascenso no suelen superar el 5 % de pendiente, y son 68 km de recorrido. Eso es casi fácil si lo comparamos con lo que viene después. Justo cuando la altitud empieza a dificultar el pedaleo, el segundo tramo nos saluda con una rampa de hasta el 20 % y una media superior al 10 % en los siguientes 7 km que nos llevan hasta el centro de visitantes de Manua Kea. Un kilómetro más arriba, el recorrido se endurece aun más con un tramo de tierra de 7 km que nos lleva a una altitud de 3600 metros sobre el nivel del mar. A partir de aquí nos separan de la cima 5 km de asfalto, pero entre la altitud y las rampas de hasta el 15 %, la llegada a la cima se hace eterna.


El intento

Pocas personas han subido al Mauna Kea en bicicleta, pero a día de hoy es más que probable que nadie haya incluido el ascenso en un triatlón.



Para empezar la jornada, Luke McKenzie recorrió 1 km a nado en la playa de Waikoloa, antes de abordar el ascenso más largo para ciclistas a bordo de su SCOTT Foil. Un recorrido de 76 km lo llevó hasta el centro de visitantes, a 2800 metros de altitud. Para terminar, corrió los últimos 12 km hasta la cumbre, incluido un tramo de tierra.


Crédito de las fotos: Korupt Vision