Hicimos una ruta circular un día de verano con algo de calor. Salimos de Thun, a orillas del lago Thun, uno de los 7000 lagos de Suiza. De camino a la cima del Grosse Scheidegg, Dan nos llevó a Beatenberg, un lugar que solo conocen los de la zona. No es un ascenso tan conocido, pero ofrece unas vistas magníficas del lago Thun y de los Alpes berneses. Es lo que los suizos llaman "un buen calentamiento". De vuelta en el valle, en Interlaken, paramos a tomar café antes de recorrer el segundo lago, el Brienz. El agua refleja unos sorprendentes tonos esmeralda y turquesa que se atribuyen a las partículas glaciares, y es uno de mis lugares favoritos para montar en bici. Porque Suiza no son solo montañas y más montañas.
Rodamos en llano unos kilómetros más hasta llegar a Meiringen. Este pueblo es famoso por las cataratas de Reichenbach, donde muere Sherlock Holmes, el legendario héroe de Sir Arthur Conan Doyle. O eso creo, no me hagáis mucho caso. Bueno, ya estábamos a los pies del Grosse Scheidegg. Pasada una curva cerrada a derechas seguimos una calzada estrecha y nos metemos de lleno en faena. Hay pocos tramos por encima del 9 % de pendiente en los primeros 6 km, siempre con vistas a los glaciares y a los riscos de las cumbres.